domingo 9 de diciembre de 2007

media tira de novela

tirá media novela

yo vivía en el bosque muy contento...no tenía lágrimas ni sueños. Me quedaba, eso sí, mi trabajo. Como todos los días, me preparaba para ir hacia allí, el vientre se me abultaba prodigioso, la cara en el espejo comenzaba a dibujar los rasgos de la insatisfacción, de su cuello colgaba una especie de rosario, que en vez de cruz tenía una plaquita en la que se leía: ...por qué lees vos?

Años atrás soñaba con robar un banco, ser un prodigio, un adagio...quizá no sea tan malo reunir a la gente el domingo para comer fideos.
El tren de las siete, el colectivo de la las ocho menos cuarto, el subterráneo de las ocho menos diez, cualquier lugar es bueno para pensar, estoy en el subterráneo de las ocho menos diez, me pregunto "¿por qué pensaba tanto antes?¿por qué tanto, tanto? y ¿por qué ya no? en esas preguntas estoy y... ¡uy! casi me paso de estación, veo la caras de todos los jóvenes pedantes que esperan en el bar de la facultad, en la puerta del aula, parece ser que ellos se crían y el profesorado de letras los junta. Están esperando una revelación ¿en literaura? no hay más hace rato. ¿Por qué siguen estudiando esta carrera? mientras atravieso los pasillos bicolor pienso "cuánto me gustaría prenderle fuego", " qué quieren demostrar" " quieren tener algún tipo de éxito"... doy clases los lunes, miércoles y viernes.
Antes de empezar hablando los miro en silencio, me parece que hay uno o dos bultos nuevos en los pupitres-buitres.
Antes de empezar, te digo, que ésto que sucedió, no es una historia de amor, aunque por un momento lo fue.
El tema era Baudelaire, aburridísimo. No, no... Baudelaire es un genio, es un poeta inalcanzable, pero mis holgazanes alumnos no lo iban a enteder, les gusta el fetiche, se contentan con llamarlo poeta maldito, con conocer dos o tres datos biográficos, al final resulta que hablar de Baudelaire termina por ser un par de referencias, incluso a la sífilis. Quería con toda el alma plantear un tema de discusión...decir que no se puede ser mejor que Baudelaire, como no se puede ser mejor que otros grandes poetas, pero se puede ser peor y además decir que en ese paradigma del juicio de lo que tiene o no valor poético podíamos prescindir de algunas cuantas palabras de mal gusto que no dicen nada, como por ejemplo: canon- ledesma y las opiniones de Arturo Rodríguez Benavidez, célebre entre los célebres, sobre todo por no haber terminado su tesis sobre Baudelaire de maldito que era.
-Profesor- resonó una voz de muchacho con sorna - Profesor ¿se fijó que hay una compañera nueva ? Lo noté. Bienvenida al curso de literatura europea, dije y sonreí. De pronto de entre unos labios perfectos brotó una luminosa hilera de dientes como el himalaya, con tanta tímida mueca sonrió esa muchacha, que es de quien te voy a hablar y que era, con perdón de todas las demás, la mujer más hermosa.
Aunque la historia, por cierto, no será lo que parece. Siéntate, bebe tu infusión. Es una historia corta :





Bruno Pedro Pablo (continúa)